16 nov. 2010

El niño travieso


De niño no me gustaban
los libros ni la sotana
ni salir en procesión
era tan desobediente
como el viento de poniente
revoltoso y juguetón.

Yo en vez de mirar pal cielo
me puse a medir el suelo
que me tocaba de andar
y no seguí al rebaño
porque ni el pastor ni el amo
eran gente de fiar.

Empecé haciendo carrera
por atajos y vereas
muy estrechas para mi,
y decían mis vecinos
que llevaba mal camino
apartao del redil.

Como aquel que calla otorga
y aunque la ignorancia es sorda
pude levantar la voz
más fuerte que los ladríos
de los perros consentíos
y que la voz del pastor.

Siempre fui esa oveja negra
que supo esquivar las piedras
que me tiraban a dar.
Y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño
porque no se adonde va.

Pregón: El niño travieso

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